In 4 video il fossato che separa l’Italia dall’Europa in materia di diritti LGBT

Non ho mai sentito un politico italiano fare un discorso medio decente sui diritti LGBT. Non ho ma sentito un discorso che riconosca che omosessuali, lesbiche, transessuali, bisessuali, intersex sono cittadini cui riconoscere diritti da troppo tempo negati e non “poverini”, marginali, sfigati cui dare contentini per tenerli buoni, passare per “moderni” e soddisfare il proprio elettorato “progressista” (senza scontentare troppo i preti). Quelli che seguono sono quattro discorsi di quattro politici europei di destra e di sinistra. Quattro esempi di come si parla di diritti LGBT, quattro esempi di civiltà e umanità. Quattro esempi del fossato che separa l’Italia dall’Europa in materia di diritti LGBT:

Robert Badinter, Francia, 1982

David Cameron, UK, 2012

Christiane Taubira, Francia, 2012

Wincenty Elsner, Polonia, 2013

Ps:  Non ho incluso il bellissimo discorso pronunciato da Zapatero nel 2005. Chi vuole ascoltare quel discorso lo trova qui

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Opinione: Por qué he votado a Grillo

Enviado dosmanzanas el 05 marzo 2013 en Cartas…EuropaOpiniónPolítica

En lugar de informar sobre lo que realmente pasaba en Italia, la prensa internacional ha preferido vivir estos últimos meses su particular Show de Truman. Seguramente mal asesorados por sus compañeros de la prensa oficialista italiana, retrataban una Italia ficticia, inexistente. Monti era un político serio y respaldado, Berlusconi era historia, Grillo un payaso que apenas si recogería cierto voto de protesta y el centro-izquierda era por fin esa fuerza renovada que ganaría con comodidad las elecciones. El colapso del régimen se barruntaba mientras lo medios glosaban aquel grotesco espectáculo que fueron las primarias como un “ejemplo de democracia” del que el centro-izquierda salía, eso decían, rejuvenecido. No faltaron los elogios al Partido Democrático por su [inexistente] apoyo a los derechos LGTB. Los menos enterados afirmaban incluso que Bersani [apoyado por el sector más reaccionario de su partido] estaba a favor del matrimonio igualitario. Empeñados en ignorar la Italia real, esta fantasiosa narración se estrelló espectacularmente contra el muro de la realidad.

El resultado de las elecciones italianas puede calificarse de todo menos de sorprendente. Dosmanzanas, este humilde blog de noticias, lo había anticipado en buena parte. Los grandes medios reaccionaron sin embargo con sorpresa. Y en lugar de hacer un esfuerzo por entenderlo, prefirieron tachar a los italianos de irresponsables, o en el mejor de los casos señalarlos como pobres tontos engañados por los populistas Grillo y Berlusconi. España no ha sido una excepción: la mayoría de las reacciones fueron negativas, desde la derecha hasta la izquierda. Y aunque poco a poco parece que otra versión de las cosas parece abrirse camino, opinadores progresistas no han dudado tildar al Movimiento 5 Estrellas (M5S) de Beppe Grillo de populista, demagogo y hasta fascista, dejando al descubierto su incapacidad de analizar la realidad más allá de ignorantes prejuicios.

La casta

Italia ha sido ahogada por la casta, por un sistema corrupto, ineficiente, absurdo y derrochador, que explica su larga decadencia como país. Aquí no hablamos solo de trajes, bolsos de Vuitton o Jaguars en el garaje, ni siquiera de 38 millones en Suiza. Hablamos de la destrucción de un país. Hablamos de una clase dirigente que ya desde mucho antes del inicio de la crisis financiera internacional ha empobrecido a las clases medias, haciendo crecer brutalmente las desigualdades, llevando la economía a 15 años de estancamiento económico y a 5 de recesión brutal. El instituto Eurispes lleva años denunciando esta situación. “Italia es un país secuestrado y prisionero de su clase política, por una red cuya trama es cada vez más estrecha e impide cualquier movimiento, cualquier posibilidad de acción, cualquier deseo de cambio y de modernidad, asfixia progresivamente los espacios de la democracia y mortifica la vocación, el talento, el mérito y las aspiraciones de los ciudadanos… Estamos frente a una clase política que aumenta su propio poder y su propia capacidad de control de la sociedad en términos inversamente proporcionales a su autoridad, credibilidad y consenso: cuanto más pierde la consideración de los ciudadanos, más extiende su poder”, afirmaba su presidente, Gian Maria Fara, allá por 2008.

Sí, esa es la realidad que viven a diario millones de italianos. No idealizo en absoluto a la Primera República (no voy a aconsejar libros… Nadie lee hoy en día. A los que quieran hacerse una idea de lo que fue la I República Italiana les aconsejo la película Il Divode Paolo Sorrentino) pero pese a su historia los italianos habían logrado construir algo que merecía la pena. Cuando la I República cayó, en 1992, Italia tenía, según la OMS, uno de los mejores sistemas sanitarios; la escuela primaria (a la que mi padre ha dedicado su vida) era una de las mejores al mundo; en el norte, en las llamadas “regiones rojas”, el Partido Comunista había logrado crear un sistema de bienestar social único al mundo, y la Universidad italiana era una extraña mezcla de horror y excelencia.

Se lo han cargado todo.

A lo largo de los últimos 20 años esta pandilla de mediocres se ha cargado todo lo que los italianos habíamos construido a lo largo de cuatro décadas. Es cierto que Italia necesitaba cambios (el sistema de salud, pese a su calidad, acumulaba por ejemplo enormes problemas. El gran Alberto Sordi los mostró en una genial comedia de finales de los sesenta). Pero aquí no ha habido reformas. Aquí lo único que ha habido es despilfarro, corrupción, regalos a los amiguitos del alma y privatizaciones salvajes, más o menos encubiertas. En lugar de construir sobre los logros alcanzados en décadas anteriores, la casta ha dilapidado todo en una orgía de Bunga-Bunga y ha acabado por dejarnos un país monstruoso. Horrible.

En otra carta en dosmanzanas decía que “Italia es hoy un país en ruinas, sin rumbo ni gobierno, a la deriva política, social y económica. Un país sin memoria ni futuro, con medios de ‘comunicación‘ semi-libres (el periodista Michele Santoro ha afirmado que hasta la misma palabra censura ha sido censurada), intentos incensantes de limitar las libertades de asociación y de reunión, una red sitiada y bajo la amenaza continua de nuevas leyes ‘bavaglio‘ (mordaza), mafiosos aclamados como héroes o una ministra de Ciencia y Educación que cree que los famosos neutrinos que viajaron desde Suiza a los Abruzos lo hicieron a través de un túnel real de más de setecientos kilómetros”. Así es, por desgracia.

Italia sería un país mejor sin políticos que alaban a Mussolini, promueven la difusión del neofascismo, alientan el odio hacia los homosexuales,“instrumentalizan peligrosamente la ley mordaza” para limitar la libertad de expresión (así lo subrayó Reporteros sin Fronteras en su último informe), nombran ultracatólicos al frente de las direcciones generales de los ministerios, de las administraciones y de los organismos públicos y conceden enormes privilegios fiscales y financieros a la iglesia católica.

Agonía y muerte de la izquierda italiana

Muchos siguen hablando de la “izquierda italiana”. ¿Izquierda? ¿de qué izquierda hablan? Aquí no hay ninguna izquierda. La izquierda italiana, miizquierda, entró en una larga agonía a las 12:45 del 11 de junio de 1984, con la muerte de Enrico Berlinguer. Una agonía que acabó en muerte diez años después, con la llegada al poder de la actual nomenklatura. En 2002 Nanni Moretti lanzó su famoso “grito de la Plaza Navona” diciendo que con “estos dirigentes no ganaremos nunca”. Y tenía razón. Estos genios han llevado a su campo de derrota en derrota hasta el desastre de la semana pasada. Esta nomenklatura tiene una responsabilidad histórica enorme.

El ascenso al poder de Berlusconi no fue inevitable. El berlusconismo pudo haber sido un breve paréntesis en la historia de Italia. Si no lo fue, si Berlusconi ha podido permanecer en el centro de la vida pública y política italiana hasta hoy, es sobre todo culpa de esta izquierda. Yo fui uno de los millones de italianos que en 1996, como cuenta Nanni Moretti en Abril, celebraron entusiasmados la derrota de Berlusconi y la victoria del Olivo, la coalición entonces liderada por Romano Prodi. Aquello tenía que haber sido el fin del berlusconismo. Tras su derrota Berlusconi estaba políticamente muerto, incluso sus aliados más cercanos lo abandonaron. El berlusconismo agonizaba. Durante la campaña electoral, la izquierda se había comprometido a aprobar leyes de higiene democrática, antimonopolio y de incompatibilidades, que le hubieran impedido volver a presentarse, y que probablemente hubieran ayudado a desmontar su imperio mediático y sus canales de televisión. Pasó exactamente lo contrario. La izquierda olvidó sus promesas y no movió un dedo contra la posición dominante de Berlusconi. Pero no solo eso… En lugar de defender la vieja Constitución republicana y antifascista,mi Constitución, se ofreció a “reformarla” junto a Berlusconi. En lugar de enfrentarse al berlusconismo, le devolvió (sin quererlo) todo el protagonismo a Berlusconi, convertido en “padre de la patria”. Muchos afirman incluso que la izquierda pactó con Berlusconi crear un nuevo sistema político.

Es cierto que en estas dos décadas la llamada izquierda italiana se ha caracterizado por tres cosas: su aceptación de un bipartidismo ficticio en el que Berlusconi era un político legitimo, líder del “centro-derecha” y de los “moderados”; su liberalismo económico y su alianza con la iglesia católica. La izquierda italiana ha buscado constantemente el apoyo de la iglesia, sacrificando cualquier demanda de avance de los derechos civiles e incluyendo en sus listas a los que muchos en el movimiento LGTB llaman “supercatólicos”, bien caracterizados, entre otra cosa, por su homofobia y su transfobia. El resultado ha sido el triunfo del berlusconismo y la desaparición de la izquierda como tal en Italia. Una realidad de la que la comunidad LGTB italiana ha sido la primera victima.

Durante los años en los que gobernó Italia esta izquierda no hizo nada por la comunidad LGTB. Cuando varios países europeos, entre ellos y de forma muy destacada España, reconocían los derechos de las parejas del mismo sexo, la respuesta del entonces Gobierno “de izquierda” presidido por Romano Prodi (por segunda vez primer ministro de Italia entre 2006 y 2008) fue apresurarse a emitir la circular 55 del 18 de octubre de 2007, la llamada “circular Amato”, que prohíbe el reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo contraídas por italianos en el extranjero. Esa fue la respuesta de la izquierda italiana a los vientos de igualdad que llegaban de otros países.

Y también en estas últimas elecciones el Partido Democratico ha incluido a “supercatólicos” en sus listas, negándose hasta el final a respaldar la igualdad LGTB. En palabras del activista del círculo Mario Mieli de Roma, Dario Accola, la izquierda dejaba el destino de las parejas y familias LGTB en las manos “de quienes piensan que el amor entre personas del mismo sexo es una patología y nuestro legítimo deseo de criar hijos un acto de egoísmo y una fábrica de inadaptados”.

Yo me he hartado. Me he hartado de esta gente. Y somos muchos los que nos hemos hartado. La llamada izquierda no lo ha entendido y lo ha pagado muy caro en las urnas.

Mi voto

Las descripciones que los medios internacionales han hecho de los electores del M5S nada tienen que ver con mi realidad, con las razones por la cuales yo he votado a Grillo. Todos en mi familia somos de izquierdas, y todos hemos votado al M5S. También mi panadero, mi boticario, mi peluquero, muchos de mis amigos LGTB y muchos de mis vecinos. Y no, no somos tontos ni populistas. Evidentemente, solo puedo hablar por mí y los míos. Ni mi voto ni el suyo ha sido simplemente un voto de “protesta”. Queremos un cambio de régimen.

No voy a contestar a las críticas que han sido lanzadas contra el M5S. No me interesa. Lamento, eso sí, que no se haya ni siquiera intentado comprender la importancia de lo que ha ocurrido en Italia. El M5S es el primer movimiento ciudadano de indignados que logra asentarse, estructurarse y ganar unas elecciones en un país europeo. ¿Acaso no es esta es una novedad política con mayúsculas?

En un país devastado, conformista, anestesiado por 30 años de telebasura y prensa oficialista, un grupo de ciudadanos ha logrado organizarse, desafiar a los medios que han intentado (y siguen intentando) desprestigiarlos, y han ganado las elecciones, convirtiéndose en el partido más votado. Y lo han hecho, además, sin acudir nunca a la televisión. Antes que despachado con burla o irreflexión, esto merecería ser subrayado, analizado, debatido, sobre todo por la izquierda y los que se oponen al sistema liberal que nos ahoga en recortes.

En España tuvistéis las acampadas de Sol. El M5S tiene mucho en común con aquella experiencia. Es en cierto sentido una versión italiana de aquellas acampadas: surgió en la red, construyéndose en torno a un simple blog que era uno de los pocos medios en Italia que denunciaba los desastres ecológicos y sociales que ocurrían en el país. El M5S es una experiencia de democracia real. Por el momento es un movimiento sinducetti (esta terrible lacra italiana) y sin burocracia, sumergido en debates y discusiones continuas, formado por gente que rechaza las formas tradicionales de hacer política. Sí, es cierto que [al igual que el movimiento de los indignados español] dice de no ser de izquierdas ni de derechas. Sin embargo, la realidad es que se nutre, en muy buena parte, de personas de izquierda. Es la fuerza política más joven y que cuenta con más mujeres y más diplomados universitarios del nuevo Parlamento. Hay muchas cosas que no me gustan en este movimiento ciudadano, como no puede ser de otra manera, y si mañana se convierte en algo que no me gusta lo combatiré, pero a día de hoy es el único rayo de esperanza que existe en Italia.

Yo lo he votado, aunque no formo parte del M5S. No soy un grillino. Agradezco a Grillo haber pasado las últimas dos décadas denunciando los abusos del sistema, su lucha por el agua como bien público, su defensa de los servicios públicos y contra el ladrillo, las mafias y los incineradores. Es uno de los pocos que no se ha resignado. Y se ha ganado mi simpatía por ser el hombre más odiado por la casta y los medios oficialistas.

Pero si le he votado ha sido además para contribuir a la derrota de esta ”izquierda” y porque quiero hacer tabula rasa de un régimen que me horroriza y que no reconozco como legítimo. Uno de los últimos padres vivos de la izquierda intelectual italiana, el Premio Nobel Dario Fo, pidió junto a Grillo que no nos detuviéramos, que siguiéramos luchando. Y yo no me voy a detener.

¿Y ahora qué?

Son muchos los que me preguntan mi opinión sobre lo que puede suceder. Nadie lo sabe. No será fácil acabar con el berlusconismo. La derecha italiana, el Vaticano, las mafias no desaparecerán. Los monstruos que han creado las televisiones del caudillo tampoco desaparecerán. “Lo más probable es que Italia sigua hundiéndose cada vez más en la pobreza, el clericalismo, el fascismo, el ecocidio, la desculturalización y el olvido”, decía en mi carta de octubre de 2011. Este sigue siendo el escenario más probable.

Sea como sea una cosa es cierta. Italia será lo que los italianos elijan. Los italianos tienen que tomarse en serio sus responsabilidades. Muchos intentamos hacer posible un país mejor. Pero serán los italianos en su conjunto los que decidirán si aprovechan esta oportunidad o prefieren construir un régimen aún más podrido que el actual.

Per chi viaggia in direzione ostinata e contraria

Nicola
Licenciado en Historia y Relaciones Internacionales
cursando máster en Periodismo y Nuevos Medios
colaborador de dosmanzanas.com

Catalogna, indipendenza o bluff? La Spagna merita di restare unita

 

 

Domenica prossima, 25 di Novembre, la Catalogna celebrerà elezioni legislative anticipate. Si tratta di uno scrutinio estremamente importante per il futuro, non solo della Catalogna, ma anche della Spagna in generale. Queste elezioni intervengono, infatti, in un contesto di grave crisi economica e politica. Una crisi politica che é stata scatenata dal President del governo della comunità autonoma della Catalogna (la Generalitat de Catalunya), Artur Mas, il quale ha affermato che durante la prossima legislatura il suo governo chiederà al parlamento catalano di indire un referendum unilaterale sulla secessione della Catalogna dal Regno di Spagna.

I sondaggi pronosticano una facile vittoria per Convergència i Unió (CiU, la coalizione nazionalista guidata da Mas), un crollo del Partito Socialista, un buon risultato del Partito Popolare (PP, il partito del Primo Ministro Spagnolo Mariano Rajoy che potrebbe diventare, per la prima volta, il primo partito dell’opposizione) e dei verdi dell’ IcV, e un’ importante ascesa sia degli ultra-indipendentisti di ERC (Esquerra Republicana de Catalunya), che degli anti-indipendentisti di Ciutadans. Non pare, invece, probabile che CiU ottenga, come spera, la maggioranza assoluta dei seggi. Ad ogni modo Mas ha già affermato che se CiU vince le elezioni metterà subito in moto il processo indipendentista. Se lo fa, la crisi passerà da politica a istituzionale e si aprirà uno scenario complesso le cui conseguenze sono attualmente imprevedibili.Indipendenza o Bluff?

Lo scorso maggio la deputata del partito nazionalista canarioCoalición Canaria, Ana Oramas, scatenò un piccolo terremoto politico in Spagna quando rivelò il contenuto di una conversazione che ebbe con l’attuale ministro delle finanze, Cristobal Montoro, durante quei terribili giorni del maggio del 2010 in cui la Spagna passò a un pelo dal default. Oramas ha raccontato che quando rimproverò a Montoro l’opposizione del PP al pacchetto di misure d’urgenza varato dal governo Zapatero per salvare il paese, Montoro le rispose: “Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros” (Che la Spagna cada! Che poi la rialzeremo noi!). In quell’occasione la Spagna, e l’euro, furono salvati dai nazionalisti canari e catalani, da Coalición Canaria e da CiU. Oggi, però, CiU ha lanciato una sfida senza precedenti allo Stato e minaccia con rompere l’unità nazionale spagnola. Sono in molti a non comprendere come sia possibile che la stessa formazione politica che, durante gli ultimi 35 anni, é stata, in molte occasioni, maestra di moderazione e buon senso (CiU, in fin dei conti, é una coalizione di borghesi e imprenditori poco propensi alle avventure e ai salti nel vuoto) si ritrovi adesso in rotta di collisione con il governo centrale.

Recentemente su East Journal apparso un interessante articolo in cui ha sostenuto che CiU utilizza l’indipendentismo per distrarre dalla crisi. Questa é anche la posizione di tutta la stampa di sinistra di Madrid che ripete incessante che quello della secessione é solo un bluff e che in realtà Mas sta usando l’indipendentismo per far dimenticare il bilancio disastroso dei suoi due anni di governo. Chi scrive ritiene, invece, che quello che succede in Catalogna non può essere spiegato solo facendo riferimento alla politica dell’istante o all’esegesi delle dichiarazioni di Artur Mas (Mas, per di più, non aveva bisogno di ricorrere all’indipendentismo per vincere le elezioni. L’opposizione catalana é debole e la maggior forza dell’opposizione, il Partito Socialista, vive una profonda crisi interna).

Ortega y Gasset diceva che quello che lui chiamava il “problema catalano”, é un “problema perpetuo”, un “fattore continuo nella storia della Spagna”. Quanto sta avvenendo oggi può essere meglio compreso se é inserito nel quadro della “storia lunga” della Catalogna e, al tempo stesso, nel contesto della storia Spagnola dell’ultimo decennio. Durante gli ultimi anni, infatti, la crisi del socialismo catalano, prima, e quella economica, poi, hanno agito da acceleratori di un processo storico complesso le cui radici risalgono almeno al XVII secolo.

La crisi economica… e quella del socialismo

La crisi del PSC (il Partito Socialista catalano che forma parte del Partito Socialista spagnolo, il PSOE), ha giocato un ruolo fondamentale in questa crisi. L’essere pro-nazionalista é stato un elemento fondante dell’identità della sinistra spagnola dalla fine del franchismo in poi. Il PSOE, che é stato una delle delle colonne vertebrali della Spagna moderna, ha cessato gradualmente di essere un grande partito nazionale per trasformarsi in una somma di partitini locali succubi, spesso, del nazionalismo di turno. In Catalogna il socialismo ha ceduto ideologicamente e politicamente al nazionalismo adottandone la narrativa e gli ideali. Questo ha supposto la sparizione della più importante forza politica catalana pro-spagnola e ha generato un’egemonia nazionalista nel discorso pubblico catalano. Il risultato é che oggi, in Catalogna, essere indipendentista é la normalità. Tutti i media sono pro-nazionalisti. Fatta eccezione per il PP e Ciutadans tutto lo spettro politico é, se non favorevole all’indipendenza, almeno nazionalista. Persino gli adorabili ecologisti dell’IcV, che sono tutto peace&love, si sono dichiarati a favore dell’indipendenza!

A questa crisi del PSC e alla conseguente egemonia sociale e culturale nazionalista si é sommata, poi, la crisi economica micidiale in cui il paese é precipitato nel 2008. La crisi economica, e le politiche recessive che sono state adottate per farvi suppostamente fronte, hanno devastato il paese. La Spagna é passata da un boom economico spettacolare al più atroce dei bust. Senza la crisi economica, e le misure draconiane imposte da Bruxelles e Berlino per farvi, dicono, fronte, la crisi politica attuale non sarebbe mai avvenuta: la Germania e l’UE porterebbero un’enorme responsabilità storica in una eventuale rottura della Spagna.

Per il nazionalismo la crisi economica si é trasformata, infatti, in un’ insperata occasione d’oro per rompere lo status quo determinato dalla costituzione democratica del 1978. Come disse Ortega nel 1932, nel suo famoso discorso alle “Cortes Constituyentes“ della repubblica sul primo Statuto della Catalogna: “Uno stato in decadenza fomenta i nazionalismi”. É quello che successe durante la Seconda Repubblica ed é quello che sta succedendo oggi. Per Artur Mas la manifestazione “Catalunya, nou estat d’Europa” (Catalogna nuovo Stato d’Europa) che ebbe luogo durante la Diada (la festa nazionale catalana) lo scorso 11 di settembre, pare essere stata un turning-point. Si ha l’impressione che da allora il President abbia cominciato a vedersi come il padre fondatore della Catalogna indipendente, l’uomo che realizzerà il sogno secolare dei catalani di ottenere uno stato proprio.

Conclusione

Per Madrid un referendum sull’indipendenza della Catalogna sarebbe illegale e incostituzionale. Il governo spagnolo ha già annunciato che chiederebbe alla Corte Costituzionale di bloccarlo ma Mas ha risposto affermando che andrà avanti in ogni caso, e ha aggiunto che “né i tribunali né la costituzione” lo fermeranno. É impossibile sapere quello che accadrebbe se il governo catalano decidesse davvero di ignorare una sentenza della Corte Costituzionale. Gli indipendentisti affermano che Madrid non potrà che cedere davanti alla “volontà popolare”. Ma Madrid potrebbe, invece, decidere di intervenire per far applicare la sentenza e difendere la legalità vigente. Che accadrebbe allora? Molto dipenderà dal risultato della coalizione nazionalista nelle elezioni del 25 di novembre. Non si può neppure escludere che alla fine CiU torni al tavolo delle negoziazioni col governo centrale per cercare di ottenere da Rajoy una maggiore autonomia fiscale, il cosiddetto “Patto Fiscale”. Indipendentemente da ciò che avverrà domenica e nei prossimi mesi, alcune cose sono, però, certe:

La prima é che la Spagna e l’Europa necessitano un cambio radicale di politica economica. L’attuale strategia dell’austerità a vita porta, come non cessano di ripetere i leader sindacali spagnoli, al “suicidio economico e sociale”; La seconda é che l’attuale crisi politica e il prevedibile disastro elettorale di domenica dovrebbero far infine comprendere al PSC (e al PSOE) che la Spagna e la Catalogna hanno bisogno di una sinistra non-nazionalista forte che rompa il monopolio del discorso nazionalista in Catalogna e faccia quello che il PSC fece per molti anni: costruisca ponti tra Madrid e Barcellona. La terza, e ultima, é che la rottura dell’unità nazionale spagnola, anche nel caso che avvenisse nella calma e senza una guerra civile, sarebbe una tragedia e un disastro, tanto per la Spagna, come per la Catalogna (soprattutto per la Catalogna che si ritroverebbe fuori dall’Unione Europea e in pieno marasma economico). Il mondo sarebbe peggiore senza una Spagna unita. La Spagna non merita di finire così.

In Italia non ci sono Omosessuali (II parte)

La seconda, e ultima, parte dell’articolo in cui, prendendo spunto dalla morte di Lucio Dalla, ho cercato di analizzare come il paradigma heteronormativo dominante italiano si relaziona con l’omosessualità.

… → Qui il testo completo (in Spagnolo)

Copyright © 2012 Eitan Yao.

È vietata la riproduzione non autorizzata di questo testo.

Opinione: In Italia non ci sono Omosessuali (II)

En Italia no hay homosexuales (II)

Para leer la primera parte de la carta, pincha aquí.

El papel de las redes sociales

En un primer momento, como hemos visto, parecía que tras la muerte de Dalla todo iría como siempre. Sin embargo, esta vez las cosas han sido distintas. Lo nuevo es el papel que han jugado las nuevas tecnologías y, en particular, las redes sociales. Por primera vez, la tradicional reacción censora del discurso heteronormativo dominante ha chocado de pleno con otra reacción, diametralmente opuesta, surgida en las redes sociales.

Desde que se conoció la noticia de su fallecimiento en Suiza las redes se han llenado, en efecto, de comentarios y agrias discusiones sobre la orientación sexual de Dalla. Esto ha acabado por “contagiar” a medios de comunicación tradicionales que se han ocupado del tema, mencionando incluso la palabra prohibida: homosexual. Sin quererlo, estos medios han abierto la caja de Pandora desatando una enorme polvareda. Ha habido gente que pedía a gritos sanciones ejemplares contra los periodistas que mencionaron la homosexualidad de Dalla. Muchos han afirmado que esta no era “importante” o “relevante”, que la orientación sexual es algo “privado” y que hablar de ello era “denigrar” al fallecido. Los gays italianos han sido tratados como chacales y hienas. Los sectores católicos les han acusado de querer hacer una bandera del cantante. Toda Italia se ha pasado días enteros discutiendo sobre la homosexualidad de Dalla.

Esto de evitar cualquier mención de la homosexualidad en público y obsesionarse con ella en privado no es nada nuevo. Los italianos pasan jornadas enteras en las redes sociales discutiendo sobre la supuesta homosexualidad de actores, cantantes y jugadores de “calcio”. En los últimos años se ha generado incluso un ritual delirante que consiste en obligar a los “famosos” a demostrar su heterosexualidad. Alguien difunde en la red un rumor sobre la sexualidad de algún famoso que (si quiere seguir trabajando) debe demostrar que es un “verdadero hombre”. Sucede continuamente…

Entre censura y verborrea. Una obsesión italiana

Esta obsesión enfermiza por los gays muestra como para muchísimos italianos la homosexualidad sigue siendo tabú (de ahí este interés morboso por algo que todavía es visto como escandaloso y escabroso). “Escándalo”, de hecho, es una de las palabras que se asocian sistemáticamente a homosexualidad en Italia. El mismo lenguaje utilizado para hablar de ella muestra cómo la homosexualidad sigue siendo un problema para muchos italianos. La cultura LGTB es presentada sistemáticamente en términos negativos (etiqueta, gueto, etc.) y los medios califican la homosexualidad de “elección” (muchos incluso promocionan las “terapias reparadoras”). Los medios bombardean además con una propaganda que contrapone al gay “malo” (el que no se esconde y reivindica sus derechos) al gay “bueno” (el que no “ostenta” su orientación sexual. El gay “normal”, discreto, invisible, posiblemente católico y anti-derechos LGTB).

Alguien podría pensar que estas reacciones tan opuestas, el silencio y la censura homófoba de un lado y la verborrea sobre la homosexualidad del otro, son una muestra del sempiterno conflicto entre tradición y modernidad y de los cambios en acto en una sociedad que se está modernizando y evoluciona hacia una mayor aceptación de la diversidad sexual… Puede que sea así, pero yo no lo creo.

Yo veo más bien en estas dos maneras al parecer tan opuestas de tratar la homosexualidad dos expresiones distintas de la misma homofobia que corroe la sociedad italiana. Una homofobia violenta que, lejos de estar desapareciendo, se expresa en diferentes formas y, si posible, se ha expandido aún más en los últimos años. Lo que pasa es que en lugar de expresarse en “piazza” o en la calle, esta obsesión ahora se expresa en las redes sociales y esto la convierte en algo público, generando así un conflicto con el discurso homófobo oficial que lo que busca es que no se hable del tema.

¿Un país normal?

La presencia del novio de Dalla en los funerales ha atraído la atención de todo el país. A pesar de que el chico haya sido presentado en la ceremonia como un simple colaborador del cantante, algunos han querido ver en su presencia la prueba de los cambios sociales en acto en el país. “Intelectuales” y periodistas “progresistas” se han sentido en la obligación de tomar la palabra en el asunto y han acabado mostrando una vez más a todo el mundo lo profunda que es la homofobia (y la misoginia) de la llamada izquierda italiana.

Estos argumentos no son nada nuevos. En los últimos años, en efecto, se ha impuesto una propaganda delirante que afirma que este es un país normal, donde las personas LGTB no padecen ninguna discriminación. Políticos y medios de derechas utilizan este argumento para demostrar que los gays italianos ya tienen sus derechos reconocidos y no necesitan ninguna ley (hay toda una propaganda muy popular que acusa incluso a los gays de querer más derechos que los demás ciudadanos). Los de la llamada “izquierda”, por su parte, utilizan estos argumentos para sentirse más modernos y europeos. Muchos gays contribuyen, desgraciadamente, a esta propaganda. Los medios italianos entrevistan a menudo a gays ricos y privilegiados que afirman que Italia no es un país homófobo (muchos gays italianos están de hecho obsesionados con lo que llaman el “víctimismo” gay). Algunos colectivos LGTB, por su parte, utilizan también estos argumentos para afirmar, como ha hecho la diputada Paola Concia en su entrevista con dosmanzanas, que “si hoy la sociedad es menos homófoba se debe esencialmente a las asociaciones LGTB que, a lo largo estos años, han hecho un trabajo importantísimo“.

La realidad, sin embargo, es que las estadísticas hablan de una sociedad cada vez más violenta y homófoba. Hay lugares, como Florencia y Bolonia, donde la situación, lejos de mejorar, ha empeorado notablemente en los últimos 20 años. El proceso de modernización se detuvo en Italia hace mucho tiempo y el nacionalcatolicismo ha vuelto a ser el paradigma hegemónico en la sociedad italiana por primera vez desde el fin de la segunda guerra mundial (algo muy peligroso).

Algo, es verdad, ha cambiado en los últimos años. Muchos gays han salido del armario y existen, la sociedad ya no puede negar tan fácilmente la existencia de homosexuales en su seno. Otro signo esperanzador es la emergencia de un nuevo movimiento LGTB. Pero Italia no se ha hecho más “tolerante” en las últimas décadas, sino todo lo contrario. Ha habido una reacción muy violenta del paradigma heteronormativo dominante.  En los últimos años, por ejemplo, Italia se ha convertido en un lugar de referencia por todos aquellos que pretenden “curar” la homosexualidad. Este tipo de grupos han logrado hacerse un hueco entre las corrientes de opinión mayoritarias y cuentan, además del apoyo decidido de la iglesia católica, con la abierta simpatía de muchos medios. Sus tesis han entrado en la cultura popular que las difunde en canciones y películas. La situación de las minorías sexuales ha alcanzado cotas alarmantes y ha habido una auténtica escalada de comportamientos, actitudes y, lamentablemente, ataques racistas, xenófobos y antisemitas. Hoy, más que nunca sería necesario un cambio de paradigma dominante pero esto parece imposible.

Un problema llamado movimiento gay

El movimiento gay italiano (o, mejor dicho, una parte del movimiento gay italiano) se ha transformado en muchas ocasiones en un obstáculo más. Se encuentra además en una encrucijada: a pesar de que en Italia todavía no haya un movimiento gay comparable al que existe en otros países occidentales como España, en los últimos años las personas LGBT se han, por lo menos, librado de la dependencia de viejas burocracias asociativas que no servían para nada. Hoy en día existen asociaciones (algunas “antiguas”, como Agedo, otras nacidas más recientemente, comoRete Lenford, Famiglie Arcobaleno y Certi Diritti) que hacen un trabajo a menudo extraordinario en defensa de los derechos LGTB.

El problema es que las viejas burocracias no han desaparecido. Además hay demasiados “líderes máximos” autoproclamados que no representan a nadie y que causan daños enormes con sus torpezas, su estupidez, su codicia, sus guerras entre machos y sus ganas idiotas de pasar a la historia. Los gays italianos no les deben Nada. La poca libertad que disfrutan se la han ganado a pulso y sin ayuda de (casi) nadie. La vida de los gays italianos y el trabajo de asociaciones como Agedo, Rete Lenford, Famiglie Arcobaleno y Certi Diritti sería mucho más fácil si esta gente se fuera a casita de una vez.

Una drôle de guerre (homófoba)

Varias sentencias han dejado claro que no existe obstáculo constitucional que impida la aprobación del matrimonio igualitario en Italia. La decisión queda, simplemente, en manos de los políticos italianos, que por el momento no tienen intención alguna de reconocer los derechos de las personas y familias LGTB.

La iglesia católica y la derecha político-mediatica son los obstáculos principales para el reconocimiento de los derechos LGTB en Italia. Son también lo más obvios. Sin embargo, hay otros obstáculos que no son menos peligrosos. La llamada “izquierda” italiana, por ejemplo, que es homófoba y está en contra del matrimonio igualitario. Hay todo un sector de esa izquierda, que cuenta con el apoyo del sector “progresista” de la iglesia católica, que quiere aprobar medidas blandas a “favor” de la comunidad LGTB en un intento de detener un avance ambicioso de los derechos LGTB. Su plan es aprobar un contrato notarial de mancomunión de bienes que no serviría apenas para nada y llamarlo, eso sí, “unión civil”. El problema es que el Vaticano está también en contra…

Entonces, ¿dónde deja todo esto a los gays italianos? Actualmente la comunidad LGTB italiana se encuentra en un impasse: El estado italiano no nos reconoce ningún derecho, los medios rebosan de homofobia, la censura homófoba sigue allí, los católicos y la derecha no paran de atacarnos, la llamada ”izquierda” es indiferente u hostil y una parte importante de la población estaría encantada si el Parlamento criminalizara la homosexualidad.

Afortunadamente los católicos también tienen un problema. Hasta ahora su actitud ha sido la de que la Constitución prohíbe el reconocimiento jurídico de las uniones del mismo sexo, pero no es así. Además, Italia se ha adherido y se ha comprometido a cumplir tratados internacionales que reconocen los derechos LGTB. Los jueces italianos ya han empezado a emitir importantes sentencias que reconocen a las parejas del mismo sexo. Muy previsiblemente, las sentencias a favor de las parejas del mismo sexo no harán sino multiplicarse en un futuro próximo.

El status quo no es sostenible a medio y largo plazo. Pero hoy es imposible saber todavía cuál será la salida de esta “Italian Standoff”.

Nicola

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Originale: http://www.dosmanzanas.com/2012/04/en-italia-no-hay-homosexuales-ii.html

Opinione: In Italia non ci sono Omosessuali (I)

En Italia no hay homosexuales (I)

Con su muerte súbita y inesperada el cantante Lucio Dalla ha desatado, sin quererlo, un enorme debate sobre el lugar de la homosexualidad en la sociedad italiana. Lo que había que decir sobre Dalla como persona y sobre su música ya lo ha dicho, y muy bien, el escritor Aldo Busi en un reciente artículo. Lo que me interesa aquí es analizar como el paradigma dominante italiano ha gestionado la orientación sexual del cantante y, más en general, la manera en que los medios de comunicación y la sociedad italiana se relacionan con la homosexualidad.

En Italia todos son machos

Hay una historia muy conocida sobre la homosexualidad bajo el fascismo que me parece muy útil para comenzar a situar la difícil relación que muchos italianos mantienen con la homosexualidad: el Código Penal actualmente en vigor en Italia es el llamado “Codice Rocco”, el Código Penal fascista elaborado en 1930 por el Ministro de “Justicia” del régimen de Mussolini, Alfredo Rocco. La historia cuenta que Rocco incluyó en su código un artículo en el que se sancionaba la homosexualidad como delito penal pero Mussolini le ordenó retirarlo afirmando que “los italianos son demasiado machos para que haya homosexuales“.

El régimen fascista consideraba la homosexualidad un vicio extranjero(el mismo argumento es utilizado hoy en día por Mugabe, por ejemplo). La idea era no hacer nada que pudiera “promocionar” la homosexualidad poniendo en duda el mito de la “virilidad” de los italianos. Sin embargo, al mismo tiempo que negaba públicamente que existieran homosexuales en Italia, el régimen consagraba grandes energías en perseguirlos sin piedad. Al fin y al cabo, las cosas no parecen haber evolucionado mucho.

La censura homófoba

Tras la muerte de Dalla la primera reacción -yo diría que instintiva- de muchos medios italianos ha sido hacer lo que se ha hecho siempre: censurar, borrar cualquier rastro de homosexualidad, eliminar cualquier mención o referencia a la orientación sexual del fallecido en sus informaciones. Así, por ejemplo, el novio de Dalla ha sido presentado en los medios como un simple “amigo” o “colaborador” del cantante.

En los últimos decenios la cultura italiana ha sido confrontada con dos grandes fenómenos socioculturales. De un lado, el nacimiento del movimiento internacional de liberación LGTB y la presencia cada vez más importante de la cultura LGTB en el mainstream cultural de muchos países. Del otro, la salida masiva del armario de miles de LGTB italianos que, inspirados por lo que ocurría en el extranjero, han decidido vivir su vida y su sexualidad abiertamente. Hay que subrayar que en Italia este proceso de liberación, además de enfrentarse a una reacción muy violenta por parte del paradigma heteronormativo dominante, se ha hecho sin el apoyo de un movimiento gay digno de este nombre y a pesar de la hostilidad de la llamada “izquierda”.

Pese a estos cambios, la primera reacción de la “cultura” italiana sigue siendo la de censurar la homosexualidad y presentar a los gays como delincuentes u marginales. La censura homófoba no es, ni mucho menos, exclusividad italiana, pero aquí ha llegado hasta extremos inusitados. La sociedad italiana es profundamente homófoba y (como todas las sociedades y/o individuos homófobos) está obsesionada con la homosexualidad. La censura y supresión de la cultura homosexual han sido tan abrumadoras que han llegado a la desaparición de los homosexuales del relato histórico, de las biografías y de la literatura. Hasta hace pocos años, en Italia los homosexuales no existían y si alguien hablaba de ellos era para presentarlos como pobres marginales, enfermos o delincuentes cuyo único destino era vivir una vida trágica, triste y infeliz. Además, el control social ha sido tan fuerte que en este país no ha existido nunca una verdadera cultura LGTB. En su libro City Boy, Edmund White califica de “patética” la gay life en Italia en los años 70. Otro escritor gay norteamericano, David Leavitt, decía lo mismo cuando vivía en Florencia en los años 90. Las cosas no parecen haber cambiado mucho desde entonces.

La propaganda nacionalcatólica

En el caso de Dalla, a esta censura homófoba se ha sumado inmediatamente otro sistema de representación: El fallecido ha sido presentado como un fúlgido ejemplo de virtud católica y de buena italianidad (la italianidad siendo, naturalmente, sinónimo de catolicidad). La prensa, las revistas y programas de televisión de cotilleo se han llenado de entrevistas con curas amigos del cantante y de imágenes del fallecido junto al Papa, en visita a monasterios, junto a una estatua del Padre Pío, etc…

Esto no ha sido una novedad. La conversión de cualquier “famoso” fallecido en una Image d’Épinal al servicio de la propaganda católica y de la ideología nacionalcatólica dominante es habitual en Italia. Hace unos años el gran intelectual anglo estadounidense Christopher Hitchens dijo en uno de sus artículos que los Mullah iraníes consideran el pueblo iraní su propiedad privada. Lo mismo pasa, hoy más que nunca, con la iglesia católica en Italia.

La conversión de “T”*

El caso más dramático y extremo de conversión de un gay fallecido en instrumento de la propaganda católica es sin duda el de uno de los escritores más conocidos e importantes de la nueva generación narrativa italiana de los años 80,”T”. Aunque yo considero a “T” como un autor fallido, que no logró nunca expresar plenamente su talento literario, es indudable que ha sido uno de los escritores contemporáneos más importantes en Italia. Sus libros, que en su día fueron muy polémicos (algunos fueron incluso retirados de las librerías y se les iniciaron juicios por obscenidad y ultraje a la moral pública), han tenido una influencia muy amplia y profunda sobre las nuevas generaciones de escritores. Además “T” acabó siendo, sin quererlo, uno de los símbolos de la Italia de los 80. Fue uno de los símbolos de una Italia abierta, laica, que quería modernizarse y ser, por fin, un país “normal”.

Esta es probablemente la razón por la que la propaganda católica se lanzó con saña sobre su cadáver. Su familia mantuvo secreta la causa de su muerte (el sida) y, después de su muerte, anunció que durante los últimos meses de vida el autor había regresado a la “fe” católica. Hoy en día el legado de la obra del escritor gay italiano más importante de los años 80 está en mano de curas y católicos. La homosexualidad ha sido borrada de su biografia. Se han publicado incluso libros para demostrar que “T” en realidad era heterosexual. Pero lo más grave es sin duda que sus libros han sido censurados. Hoy la mayoría de los lectores italianos de “T” leen sus libros en ediciones censuradas. Y lo más indignante es que no ha habido resistencia. Nadie ha protestado. Los “amigos” “progresistas” de “T” han dejado que se le transformara en un autor católico heterosexual y, en algunos casos, han publicado artículos llenos de elogios de las ediciones censuradas. Peor aún, una parte del movimiento gay no solo ha callado sino que ha colaborado con los nuevos dueños católicos de la memoria de “T”.

continuará

Nicola

*”T” es un seudónimo. La situación en Italia hace aconsejable no utilizar el verdadero nombre del escritor identificándolo como homosexual.

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Originale: http://www.dosmanzanas.com/2012/04/en-italia-no-hay-homosexuales-i.html

In Italia non ci sono Omosessuali (I parte)

Con la sua morte improvvisa e inaspettata il cantante Lucio Dalla ha scatenato, senza volerlo, un enorme dibattito sul posto dell’omosessualità nella società italiana. Ciò che vi era da dire tanto su Dalla come persona, come sulla sua musica già é stato detto, e molto ben detto, dallo scrittore Aldo Busi in un articolo.  Quello che mi interessa analizzare in questo testo é il modo in cui il paradigma dominante italiano ha gestito la sessualità del cantante e, più in generale, il modo in cui la società italiana e i mezzi di comunicazione di quel paese si relazionano con l’omosessualità.  … → Qui il testo completo (in Spagnolo)

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Scusa Daniel Zamudio

Libera adattazione di un testo anonimo lasciato davanti alla “Posta Central” di Santiago del Cile. 

Scusa perché non siamo stati capaci di mostrarti un altro mondo, scusa per questa oscurità nella quale la notra indifferenza e mancanza di interesse ti hanno trascinato.

Scusa per i nostri figli che seguono il cammino segnato….In questo mondo di grossi, di brutti, di froci, di zoppi, di guerci, di nasoni, di puttane, zitelle, culoni, indios di merda e comunisti schifosi che sono gli oggetti di questa incomoda abitudine cilena di incasellare e disprezzare.

Scusa perché non vivrai per gioire una domenica sera stando abbracciato, mano nella mano, a chi avessi amato.

Scusa perché torneremo inesplicabilmente a rincoglionirci con il calcio e la farandola televisiva di turno e la tua morte sarà solo una data in più nella storia di questo Cile di merda.

Scusa per tante scuse ….ho tentato di venirti in aiuto ma me lo hanno impedito la freddezza, il calcio, i programmi TV idioti, la discriminazione, la fede idiota, i sermoni antiquati….il prete e la monaca ignorante, l’evangelico spumeggiante della Plaza de Armas….. il mio governo fascista di turno, il mio conto in banca, la mia ideologia politica corrotta…..

Scusa perché continueremo con la nostra vita a metà…… e scusa perché questo paese che abbiamo sognato si perde nelle ideologie di un dio sessista, oppressore e omofobo.

Scusa per le nostre leggi obsolete.

Scusa per le nostre battute omofobe…per la nostra superficialità legata al consumo giornaliero di tanta televisione.

Scusa per la classe politica che abbiamo. Una classe politica vergognosa.

Scusa perché devo finire in qualche modo e non so come.

Scusa perché abbiamo creato un dio a nostro uso e consumo.

 Scusa a tua madre per non essere nelle sue viscere dilaniandomi con lei nel suo dolore.

Opinione: Italia y la línea de la palmera

Enviado dosmanzanas el 20 octubre 2011 en Cartas…EuropaOpinión

Italia se hunde. Y no me refiero solo a las turbulencias en ‘los mercados’ o a las rebajas en la calificación de la deuda soberana. El viñetista Altan ha reflejado el sentir de muchos italianos en una viñeta publicada hace unas semanas en L’Espresso: ‘Ya no quiero el futuro. Tráigame la cuenta’.

Se equivoca quien piense que Italia siempre ha estado en crisis y que esta es solo ‘una más’. No pueden estar más equivocados. La derecha mediática española que tanto ha criticado la política económica del presidente Zapatero debería venir a ver lo que está pasando aquí. Puede que el gobierno Berlusconi haya llegado a su ocaso, pero su régimen amenaza con perpetuarse. Italia es hoy un país en ruinas, sin rumbo ni gobierno, a la deriva política, social y económica. Un país sin memoria ni futuro, con medios de ‘comunicación‘ semi-libres (el periodista Michele Santoro ha afirmado que hasta la misma palabra censura ha sido censurada), intentos incensantes de limitar las libertades de asociación y de reuniónuna red sitiada y bajo la amenaza continua de nuevas leyes ‘bavaglio‘ (mordaza), mafiosos aclamados como héroes o una ministra de Ciencia y Educación que cree que los famosos neutrinos que viajaron desde Suiza a los Abruzos lo hicieron a través de un túnel real de más de setecientos kilómetros…

Un país, además, lleno de homosexuales anti-gay, donde gays, lesbianas y transexuales no tienen ningún derecho, donde ni siquiera se debate acerca de los derechos LGTB, pero donde todo el mundo parece estar patológicamente obsesionado con la homosexualidad.

La crisis del movimiento LGTB

No pretendo hacer un diagnóstico sobre la homofobia en Italia: me concentraré en aspectos menos conocidos de la realidad italiana. Dos Manzanas es uno de los pocos medios LGTB extranjeros que ha hecho siempre un buen trabajo en su ‘coverage’ de Italia, que es de altísimo nivel, y sus lectores saben ya que este es un país homofobo y que la fijación de numerosos políticos y personalidades públicas italianas (de izquierda y de derecha) por atacar las relaciones entre personas del mismo sexo no conoce límites. Como ha dicho Wu Ming: ‘en la Italia berlusconalizada se autoalimenta desde hace tiempo un círculo vicioso entreincitación a la homofobia (con cada vez más episodios violentos en la calle) y la rutilante exhibición/exaltación del gay famoso y posiblemente de derechas (de Platinette a Signorini a Lele Mora, pasando por Dolce & Gabbana)’.

En los últimos años tanto la izquierda como el mundo LGTB italianos han llevado sus respectivas crisis hasta extremos increíbles. Ha habido de todo, incluso gente de ‘izquierda’ que firmaba peticiones en favor de los fascistas, los defendía y los alababa con entusiasmo. Por lo que se refiere al movimiento LGTB, desde siempre débil e ineficaz, ha permanecido inmóvil, descomponiéndose durante décadas hasta que finalmente se ha desplomado, sumiéndose en una crisis abierta entre distintas facciones (el reciente debate sobre el ‘outing’ de personalidades públicas puso una vez más de manifiesto estas divisiones). Hay siglas muy conocidas en el extranjero que ya no representan casi nada. Al mismo tiempo se ampliaba la ruptura ya existente entre el movimiento y una mayoría de la comunidad LGTB. Pero en lugar de intentar comprender porque no lograba conectar mejor con la gente, una parte del movimiento ha respondido a las críticas como suelen hacerlo los políticos de la llamada ‘izquierda’: ignorándolas, cerrándose en sí mismo y acusando a los demás de ser unos vagos que saben solo quejarse. Muchos han empezado a ver en el movimiento un problema, pasando de la indiferencia a la hostilidad y rechazando todo lo relacionado con el activismo LGTB. Finalmente, se puso de moda ser de derechas. El problema es que algunos fueron más allá, negando que en Italia exista homofobia, llamando victimista a quien la denunciaba y rechazando la cultura gay, a la que tachan de ‘ghetto’. Las cosas parecen haberse calmado en los últimos tiempos, pero Italia sigue llena de homosexuales anti-gay: conformistas, clericales, contrarios a las drag queens, al orgullo, al matrimonio y en general a todo lo que sea gay (ghetto!).

El movimiento debería reorganizarse y pasar de la destrucción a la (re)construcción. El colectivo LGTB italiano necesita un movimiento fuerte y bien organizado, que sea muy LGTB y poco italiano, sin ‘líderes máximos’, con menos guerras ridículas entre ‘machos’ y más mujeres y trans en los puestos de mando. Un movimiento que sea capaz, por lo menos, de hablar con la gente. Es fundamental un cambio radical y que los viejos ‘líderes’ se marchen a casita de una vez. Afortunadamente hay asociaciones como AgedoRete Lenford y Certi Diritti cuyo trabajo en defensa de los derechos LGTB merece ser destacado, y que suponen una brizna de esperanza.

Genocidio cultural

La crisis del movimiento LGTB puede quizás entenderse mejor si se pone en el contexto italiano: estos últimos 20 años pueden verse como la culminación de un largo proceso de desculturalización que ha preparado el terreno para el retorno del fascismo (un fenómeno que Pasolini fue el primero, y el solo, en entender). Un fascismo nuevo, de rostro consumista, que está en la calle y se puede ver en la manera como la gente actúa, piensa, habla y trata los demásLos efectos de la propaganda han sido devastadores (en las mujeres, por ejemplo, de las que se pretende que ‘sean guapas y se callen‘). Entre los ganadores de ese proceso se encuentran la ‘casta’ y las mafias. La iglesia católica, por su parte, ha logrado dos de sus objetivos: interrumpir el proceso de modernización de los años 60 y 70 y luego lanzarse con éxito a la ‘reconquista’, retomando el control del pueblo, recortando derechos civiles y libertades y poniendo fin al proceso de liberación de la mujer. Hoy todo el mundo se define católico en Italia. La iglesia se hace aclamar en la prensa de ‘izquierdas’ por condenar a Berlusconi (cuando en realidad sigue apoyándole) y es cada vez más ricapoderosa e intocable (tan intocable que ya casi nadie se atreve a oponerse o a denunciar los casos de pederastia en el clero). No hay un espacio que se libre de la influencia del católicismo.Los pocos laicos y antifascistas que quedan en Italia son sistemáticamente tachados de intolerantes (esta neolengua, esto de discriminar a alguien y luego tacharle de intolerante si se defiende es algo muy característico de esta Italia).

Es cierto que, como ha dicho Miguel Mora, ‘lo más grave es que ese proyecto nihilista, que ha convertido a los ciudadanos en espectadores y a la oposición en un guiñapo, ha terminado arrastrando a la mayoría a asumir que la normalidad es esto’ pero también es importante subrayar que los italianos no han sido víctimas de Berlusconi, solo de sí mismos. El ‘berlusconismo’ es, antes de todo, un fenómeno sociológico profundamente italiano. Además, el problema ya no es (solo) ‘él’. Lallamada ‘izquierda’ tiene una responsabilidad enorme en lo que ha occurrido en el ‘belpaese’ a lo largo de estos años. Umberto Eco ha dichoen una entrevista al diario Il Manifesto que el 75% de los italianos son ‘berlusconianos’. Hace mucho tiempo que nadie dice ‘algo de izquierdas‘ en Italia.

La línea de la palmera

Hoy más que nunca sería necesario cambiar el régimen y la narrativa dominante pero no hay oposición. Todo el mundo se queda en los límites del discurso dominante (no hace falta subrayar, creo, que en Italia este es es el de Berlusconi y el Papa) y la mayoría de los italianos, anestesiados por 30 años de tele-basura, apoyan rabiosamente a la ‘casta’. Lo más probable es que Italia sigua hundiéndose cada vez más en la pobreza, el clericalismo, el fascismo, el ecocidio, la desculturalización y el olvido.

Italia ha sido un laboratorio. Lo ocurrido aquí deja una cuantas lecciones para el futuro, que tanto España como el resto de Europa no parecen haber aprendido. Deberían hacerlo cuanto antes. La ‘línea de la palmera’ o la ‘línea del café cargado’ de la que hablaba el gran escritor sicilianoLeonardo Sciascia ha seguido ascendiendo hacia el norte y amenazan con cruzar la frontera italiana (será debido al cambio climático…). Como ha dicho Miguel Mora‘si este espanto ha sucedido en Italia, que hace solo 40 años era la vanguardia cultural de Europa y quizá del mundo, mucho más fácilmente puede suceder en un lugar como España… Ya nos contagiamos del virus hace 75 años, y eso son solo migajas en el río del tiempo’.

Nicola

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